miércoles, 16 de junio de 2010

Berrinches


Es normal que nuestros hijos tengan berrinches y rabietas, sobretodo alrededor de los dos años de edad, hay que verlo como algo positivo en su desarrollo.

Es muy bueno que nuestro hijo quiera expresar como pueda su gusto, sus ganas, sus necesidades, su vitalidad, su ritmo, su desacuerdo, etc.

En ese caso hay que tener en cuenta que no se debe sofocar su expresividad, pero tampoco dejarlo a su aire, estos dos extremos acabarían siendo destructivas e incluso podrían llegar a enfermedad.

¿Es posible respetar su individualidad sin dejar de ejercer la autoridad? Por supuesto que sí. Un niño que se siente respetado, respeta; si se siente engañado, miente. Un niño que se siente escuchado, escucha; sabe que hablar vale la pena. Un niño al que se le dan razones verdaderas y válidas, aprende que nadie - no sólo él- puede hacer todo lo que quiere en cualquier momento.

Los niños quieren y necesitan saber porqué no pueden hacer lo que les da la gana. Exigen respuestas sinceras.


Alrededor de los 2 años, surge el "no" como organizador de la conducta". Es la etapa de la negación frente a todo.

También ante la comida: ello puede convertir el momento de comer en un "acto realmente duro". Tendremos presente que el "tocar" es una necesidad normal en su desarrollo, y la comida quedará también incluida en este sentido. Se intentará, en lo posible, ser permisivo en este sentido.

Alrededor de los 2 años, el Sistema Nervioso del niño alcanza la madurez necesaria para acceder a nuevos aprendizajes, coordinar mejor sus movimientos,...pero su capacidad de detener la acción y su voluntad aún no.



Le es más fácil comenzar una acción, que dejar de hacerla; ello hará que, en un momento dado, pueda coger rabietas y no sepa cómo salir de ellas, pueda pegar y/o morder, dar patadas,...

Etapa 1a 2 años


Esta edad está básicamente orientada a establecer relaciones con el mundo exterior. Ahora, realmente el niño se adaptará a situaciones nuevas, no sólo utilizando esquemas ya adquiridos, sino buscando y encontrando medios nuevos.

Se muestra muy activo.
Se inicia en la conquista de su autonomía (se mantendrá de pie, dará sus primeros pasos,...), cada vez con mayor seguridad.

Es aconsejable preparar el espacio para sus avances evitando los peligros, para así evitar al máximo el uso de prohibiciones innecesarias que sólo conseguirían reprimir su curiosidad natural.Comienza a interiorizar ciertas prohibiciones; por ello, interesa que éstos, realmente, sean pocas, fundamentales y permanentes: ello le dará seguridad y confianza, así como le ayudará a estructurar sus pautas de comportamiento.


Se irán observando enormes progresos de control y dominio general de su cuerpo. Alrededor del año y medio, complicará sus habilidades en el andar: lo hará hacia atrás, pisará pequeños objetos del suelo,...Sólo cuando el andar se haya automatizado, dejará de ser interesante como tal para el niño.

El andar va a permitir al niño orientarse en el espacio, conocer más y mejor los objetos de su alcance y manipular mucho más.
Sobre esta edad, aprenderá la función que tiene cada objeto: es lo que se conoce como "actividad objetal". le dará a cada objeto, el uso que le corresponde.


El lenguaje se irá desarrollando de forma importante, sobre todo a partir del año y medio; es importante que el niño vaya ejercitando este aprendizaje con un adulto. Se puede aprovechar su interés por los cuentos.

Irá perfeccionando la comprensión del lenguaje, así como desarrollando el suyo propio.

En estos momentos, existe un desfase entre la comprensión y la producción de dicho lenguaje, ya que la primera está más avanzada que la segunda.
Si más allá de los 18 meses, no se ha producido la emisión de la primera palabra, será necesario consultar a un especialista infantil.


Se consolidará en este año, su actitud ante la limpieza, ya que se producirá a finales de éste el control de los esfínteres.

Para ello y para que esa actitud sea positiva, se le facilitará el juego con elementos tales como arena, barro, agua,... dejándole libertad de exploración.

No habrá que imponerle esos hábitos de limpieza, sino que se le ayudará para que éstos se vayan formando.

El niño va a mostrar mucha avidez e inquietud por conocerlo todo. Su curiosidad le llevará también a explorar diferentes partes de su cuerpo.

Confianza


De esta forma, habrá una evolución que irá desde la ausencia total de movimientos voluntarios a una progresiva autonomía que logrará con la adquisición de la marcha:
- descubrirá el volteo (la capacidad de darse la vuelta por sí mismo, pasando del boca-arriba al boca-abajo y viceversa)
- el tono de los músculos de su cuello se irán fortaleciendo, así como sus glúteos y sus lumbares.

Ello va encaminado a permitirle la sedestación (inicialmente con apoyo, para pasar a mantenerse sentado sin ayuda).


- la sedestación le permitirá mejorar la manipulación con las manos; y la vista y el oido irán quitando protagonismo a la boca como medio de exploración de las características de las cosas.
- sus sentidos van a ir madurando con sus experiencias.
- irá descubriendo partes de su cuerpo: manos, pies,...
- tras el volteo, descubrirá la posibilidad de "arrastrarse": primero circularmente (girando sobre su abdomen) y luego reptando.


- la mano va a ir logrando el agarrado de los objetos, lo cual le permitirá manipularlos.
- empezará a reconocer rostros conocidos y reaccionará con lloros frente a los extraños.
- alrededor del último trimestre, se iniciará en el gateo, para acabar en la bipedestación alrededor del año.

El bebé irá expresando sus necesidades mediante gestos, actitudes y contactos visuales que provocarán reacciones en su entorno, dándose así un intercambio afectivo con los demás.


Sus emociones irán cambiando y se irán diversificando, así como la expresión de éstas sobre el cuerpo (a través del tono muscular y de la tensión). El lenguaje del cuerpo será, pues, su primer lenguaje. Estas necesidades deberán ser atendidas, sin adelantar ni retrasar demasiado su satisfacción, cuidando a la vez la relación afectiva con el niño (acariciándole, hablándole,...).

Cuando hablamos de sus necesidades nos referimos no sólo a las biológicas, sino también y principalmente a las psíquicas, las afectivas, a las de sentirse querido.

De aquí, surgirán las bases de su sentimiento de seguridad y de su futura capacidad de amar; sólo será capaz de amar desinteresadamente, si él también se ha sentido amado, y no sólo cuidado.


A lo largo de este primer año, se producirá la adquisición del lenguaje:
- sobre los 2-3 meses, se observa un aumento en la calidad y variedad de las vocalizaciones, dando lugar al balbuceo.
- a lo largo de la segunda mitad de este año, el bebé irá dejando de utilizar ciertos sonidos, para centrarse en pronunciar aquellos que pertenecen a la lengua de su entorno.
- alrededor del año (hablamos en términos medios) se producirá la emisión de la 1ª palabra.
El organismo va a ir madurando en todos sus aspectos, y junto con la acción del medio va a hacer que el bebé vaya evolucionando.

Comunicación

La sensibilidad de la madre o su sustituta a los mensajes del bebé, influirá en la irritabilidad de éste (se mostrará más o menos llorón) y en su predisposición a iniciarse en la comunicación.


En este 1er año, se van a ir organizando los distintos ritmos de sueño-vigilia-alimentación; será conveniente observar esos ritmos, para poder respetar al máximo la demanda del bebé.



Van a ir apareciendo toda una serie de estadios o fases que supondrán un avance, tanto cualitativo como cuantitativo en el desarrollo infantil; y cada fase no desaparecerá frente a la siguiente, sino que se prolongará en ella, se interrelacionará complejizando dicha evolución.



En el 1er nivel o estadio reflejo (de 0-3 meses) ya no habrá una total dependencia biológica como en la vida fetal, en el sentido de que sus necesidades ya no serán satisfechas de forma automática (habrá mayor o menor demora, con la consiguiente sensación de privación o "sufrimiento" ante la espera).

Este 1er año constituye una etapa básica para educar y disfrutar del cuerpo; se trata de la llamada "etapa del suelo" en la que, sobre todo a partir de los 4 meses, será el movimiento, el desplazamiento en el espacio, el que le va a hacer avanzar en su desarrollo. Favoreceremos su movilidad colocándolo acostado sobre una superficie amplia y ligeramente acolchada, que le permita ejercitar y descubrir las posibilidades de su cuerpo.